RAFAEL LIÉBANA | "ARTE EN LA SEMANA SANTA MALAGUEÑA"

Para esta edición especial, hemos tenido el gran placer de compartir una agradable conversación con Rafael Ruiz Liébana, el cual según palabras del Dean de la Santa Iglesia Catedral de Málaga, a las cuales nos unimos, “es un idealista que ha luchado para llegar adonde hoy está, entre los artistas plásticos más importantes de Málaga. Con trece años ya tallaba crucifijos. Y hoy, los tronos de las procesiones de la Semana Santa de Málaga no se comprenden sin la obra de Ruiz Liébana; los arbotantes y el tren de la vela de la Virgen de la Paloma; el trono del Santo Cristo de la Sangre, la reforma del trono del Cristo de la Buena Muerte, del trono del “Chiquito” (el Cristo de la Misericordia) del de Jesús “El Rico”. También podemos recordar sus obras para Canarias, Tarifa y otras”.

Hablamos un poco con el de sus inicios, y de sus comienzos en el mundo del arte. Nos cuenta que él para las fechas no es muy bueno, y nos dice que en sus inicios “hay una serie de momentos, yo estuve en un colegio aquí en Málaga muy conocido, “San Pedro y San Rafael”, que ahí me inicie yo en el tema artístico. El profesor que tenia era padre de un pintor de aquí de Málaga, Díaz Oliva, que murió el pobre muy jovencillo. Y yo desde chico dibujaba más o menos bien”. Nos explica que su familia era muy pobre, y que hicieron muchos esfuerzos porque estuviera en ese colegio, “mi padre trabajaba en el Puerto de Málaga, días si y otros no. Pero él se sacrifico y me llevo a ese colegio de pago”.

Nos comenta como hacia él para ganarse un dinerillo extra, “yo para comprarme mis chucherías, dibujaba escudos de futbol, y los vendía allí. Y después iba a la puerta del colegio que vendían chucherías, y así me inicie yo”.

Nos habla también de que sus profesores al ver que le gustaba, y lo bien que lo hacía, pues lo cogían a él para hacer determinados dibujos en la pizarra, “yo dibujaba allí en la pizarra, porque antiguamente las asignaturas, aritmética, geografía, historia sagrada, que se daba,... Entonces en la pizarra se ponían dibujos, y a mí me ponían a dibujar todas esas cosas”.

Más adelante los profesores fueron viendo que tenía algo que explotar, “el profesor Don Federico, cuando me vio que yo dibujaba, llamo a mi padre para que me llevara a Bellas Artes”.

Después su padre lo llevo a Bellas Artes, pero al necesitar un oficio nos cuenta que, “entre en la escuela de mecánica, en Formación Profesional, que por aquellos años se llamaba Institución Sindical Francisco Franco, a mi me había gustado mucho siempre la mecánica, y yo iba para mecánico directamente”, lo que nos explica que se le daba bastante bien, “yo allí en el museo de la escuela deje huella, en ajustes, soldaduras, y todo eso, me gustaba y siempre tenía piezas allí muy buenas”.

Hasta que su vida que iba encaminada a la mecánica dio un giro, ya que, “un día, visitando un tío que tenia ebanista, que trabajaba con Adrian Risueño, escultor, y Andrés Cabello, que fue mi maestro después. Pues visitando con mi padre el taller donde se estaba haciendo el trono de La Esperanza, aquello me impacto, me impacto de tal forma que yo le dije a mi padre que hablara con mi tío, porque yo quería al acabar la escuela de Formación Profesional irme allí a aprender, y de esta manera surgió todo”, y allí fueron sus inicios en la talla con Andrés Cabello y Adrian Risueño, y nos cuenta que así empezó el a aprender, “justamente con el trono de La Esperanza”.

Y retomo el tema de Bellas Artes, “terminaba a las 7 en el taller, y me iba a Bellas Artes a modelar, y esa era mi vida”. Nos explica que todo fue así, hasta que “el taller desapareció, mi maestro tenía muchos hijos, y la cosa no iba muy bien, porque aquí en Málaga no había mucho trabajo de talla”. Ya que en Málaga en aquella época no había dinero, hace unos 50 años, “los tronos se montaban en las calles, aquí no había trabajo, si te encargaban cualquier cosa, era una chapuza”, nos dice que en aquella época la cofradía mas conocida era La Esperanza, y en aquel tiempo había una tienda en calle Estrachan que se dedicaba a la venta de artículos religiosos, “el tenia representantes que viajaban por toda España, tanto en la península como en las islas, y vendían además altares, tronos, figuras,... Y entonces era el único que daba trabajo a algunos talleres, yo tuve la suerte de que ellos me dieron mucho trabajo”. Desde entonces trabajo más en el sector, pero sobre todo fuera de la provincia, ya que aquí en Málaga se hizo muy poco, sobre todo arreglos. Nos explica que lo primero que hizo en Málaga más serio fue el trono de la Sangre, “fue el primero que hice bien bien, antes lo que había realizado más habían sido arreglos a diferentes cofradías, el que aquí trabajaba algo más era Pérez Hidalgo, que estaba más hecho y con más prestigio, pero los demás estábamos empezando, y como los muchachos hoy en día, hay que trabajar mucho para conseguir objetivos”.

Le pedimos, que después de su larga trayectoria nos resalte una o algunas obras que haya realizado tanto en Málaga como fuera de la provincia, a las cuales les dé más importancia, la considere con una belleza especial o les tenga más cariño por alguna razón, y nos dice que, “el más importante para mí lógicamente fue el trono de la Sangre, porque es un trono hecho con un diseño mío, incluso el grupo escultórico, es que ha sido la obra más grande. Luego ha habido otras obras, por ejemplo en Madrid, o en un pueblo de Sevilla donde tengo hecho un Cristo. Todas mis obras las tengo yo muy bien documentadas, con contratos y demás, porque siempre me ha gustado tenerlo todo así ordenado, te digo esto porque pienso que hay que tenerlo todo muy bien ordenado, tu puedes decir que has hecho la Catedral de Burgos, pero después tienes que documentar que así es, y yo lo tengo todo muy bien archivado”.

También nos cuenta que tiene un Cristo en la Catedral de Málaga, la cual considera como, “una de mis mejores obras, está en madera, no está policromado, para que se vea bien como es la talla, tengo todo el Vía Crucis de la Catedral, en total en la Catedral de Málaga tengo 18 obras, es un orgullo que tengo, que no ha tenido mucha repercusión pero para mi es un orgullo que obras mías estén allí”.

Nos explica que le encanta hacer alguna obra para una iglesia ya que, “una obra que yo pueda tener en una iglesia queda para los restos, eso se queda ahí, tengo muchos retablos hechos, en Junquera el Altar Mayor, tengo en Almachar el Altar Mayor, tengo muchos Altares Mayores. En la Catedral de la Almudena unos Ángeles, unos Arcángeles, allí mismo en la Almudena”.

Otra de las obras que nos resalta, con la cual quedo muy contento, y gusto mucho también cuando la realizo, es el Cristo que tiene en el Altar Mayor de la iglesia de La Cala del Moral, “es una obra maravillosa, es un Cristo de madera con 3 metros de envergadura, colgado encima del Altar Mayor”.

También nos explica que tiene bastantes tronos que ha hecho o que ha trabajado, nos dice que él podría haber seguido pero ya con su edad cree que está bien, y tampoco ha tenido alguien que haya seguido con su trabajo, ya que ha tenido jóvenes con el aprendiendo, pero se han terminado yendo por su cuenta, comenta que, “a mí me da mucha pena, porque querían que yo siguiera, pero yo tampoco podía coger trabajo, imagina si hay gente que no ha sido capaz de llevar el taller, yo ya con mi edad me da algo, yo ya pensé, hasta aquí he llegado, yo ya no me voy a comprometer a cosas de importancia”.

Otra de las obras que nos resalta, con la cual quedo muy contento, y gusto mucho también cuando la realizo, es el Cristo que tiene en el Altar Mayor de la iglesia de La Cala del Moral, “es una obra maravillosa, es un Cristo de madera con 3 metros de envergadura, colgado encima del Altar Mayor”.

También nos explica que tiene bastantes tronos que ha hecho o que ha trabajado, nos dice que él podría haber seguido pero ya con su edad cree que está bien, y tampoco ha tenido alguien que haya seguido con su trabajo, ya que ha tenido jóvenes con el aprendiendo, pero se han terminado yendo por su cuenta, comenta que, “a mí me da mucha pena, porque querían que yo siguiera, pero yo tampoco podía coger trabajo, imagina si hay gente que no ha sido capaz de llevar el taller, yo ya con mi edad me da algo, yo ya pensé, hasta aquí he llegado, yo ya no me voy a comprometer a cosas de importancia”.

Otro de los trabajos que ha podido realizar es la restauración de la Diosa Minerva, que se encuentra en el mascarón de proa del buque escuela Juan Sebastián de Elcano, donde había permanecido durante 25 años tras recorrer más de medio millón de millas náuticas, por lo cual está ya perfectamente para poder seguir realizando viajes por todo el mundo.

Por último le preguntamos, que es para él la Semana Santa de Málaga, que cosas resaltaría el de ella, nos dice, “para mí como malagueño es muy importante”. Que él no le gusta comparar Semanas Santas de diferentes lugares, y que opina que cada Semana Santa tiene su encanto y sus costumbres, y que cada pueblo o ciudad tiene que saber potenciar lo característico de su propia tradición, nos explica que, “al igual que otras, la filosofía de Málaga es diferente, y es lo que tenemos que potenciar”.

También nombra el problema que hubo aquí en Málaga, que en otros lugares no sucedió con tanta virulencia, como fue la quema de conventos e iglesias, que ocurrió a principios de 1.930, con la ola de violencia anticlerical que hubo, la cual afecto a muchas imágenes de la Semana Santa malagueña, lo que hace que algunas imágenes no tengan tanta antigüedad como otras de la misma Málaga o de otras ciudades.

Desde la Revista Mucho Más, le deseamos a este gran artista malagueño, que nos haya atendido con tanta amabilidad, y queremos haceros sentir participes de que podáis conocer un poco más de los artistas más destacados de nuestra provincia, como lo es Rafael Ruiz Liébana, al cual deseamos toda la felicidad del mundo, y que sus obras perduren para siempre, las cuales algunas hemos enumerado en este reportaje, y os animamos a que podáis visitarlas para disfrutarlas.

Entrevista realizada por Christopher D. Wauters Molina