LAS AVENTURAS DE PERRIPATO Y EL HADA GARABATA
De Belén Sánchez Vigo

Capítulo 1.

En un bosque no muy lejano, llamado, el bosque de las páginas encantadas, vive un animal muy especial, Perripato. Su nombre es así, porque es la mitad perro y la mitad pato. Junto a su gran amiga el hada Garabata, cuidan de los libros que crecen de los árboles.

Cada día, leen una historia. Este es su juego preferido. Lo que nadie sabe y es un gran secreto, es que cada vez que abren un libro, la historia con sus personajes salen de él y comienzan a vivir en el bosque.

Por la mañana, limpian y ordenan un gran árbol biblioteca, al que cuidan con mucho esmero, ya que para ellos es como un gran tesoro.

Hoy, limpiando el libro de Moby Dick, sin querer se ha caído y se ha quedado abierto. Para cuando lo habían limpiado todo, Moby Dick, ya estaba salpicando agua por todas partes y poniendo el bosque lleno de charcos.

Por el aire, podía verse saltar a la ballena, entrando y saliendo del libro como si fuera una piscina. Cuándo Perripato se ha dado cuenta, era demasiado tarde. Ha tenido que llamar a Garabata para pedirle ayuda.

Juntos han intentado cerrar el libro, aunque han necesitado mucha fuerza. Moby Dick es gigante y veloz, no había forma de atraparla.

Garabata que es un hada rubia, simpática y delicada, ha perdido los estribos al ver que la ballena no les obedecía y lo que nadie sabe, es que cuando el hada Garabata se enfada, su pelo se vuelve rojo como el fuego.

Moby Dick, al ver que Garabata se transformaba, ha tenido tanto miedo, que ha optado por volver al océano y cerrar el libro.

Capítulo 2.

Perripato se ha despertado de mal humor. Sus libros están desordenados y el viento ha arrancado todas las flores de su pequeño jardín.

Garabata intenta animarlo. Ayuda a colocar los libros en las ramas de cada árbol y a su vez, recoge todas las flores para ponerlas en un jarrón.

—No es lo mismo —dice Perripato visiblemente triste.

—¿Qué no es lo mismo, Perripato? —.

—Ver las flores en un jarrón—.

—Pero, ya no podemos hacer nada. Lo que ha sucedido no tiene remedio—.

Perripato se alejaba con su ramo de flores. Tenía intención de ponerlas en la mesa de su jardín y verlas desde allí cada vez que se asomara a la ventana. Pero antes de llegar, una serie de estornudos paralizó su paso.

—¡Ay! ¡Cuánto me pica la nariz! —.

El viento era tan fuerte aquella mañana, que debía haber tirado los libros, arrancado las flores y ahora se colaba por la nariz de nuestro querido Perripato, provocando los estornudos.

Garabata, graciosa lo miraba e imitaba. Cosa que a Perripato no parecía hacerle tanta gracia. Así que, enfadado y moqueando, le pidió que parase de hacer tonterías.

—Son las flores. A lo mejor eres alérgico —dijo Garabata intentando dar una explicación a lo que le pasaba.

—¡Imposible! Siempre estoy alrededor de ellas y jamás me había pasado algo así—.

Garabata que es muy inquieta y que siempre quiere encontrar una solución para todo, no dejó de pensar en lo que podía sucederle a su amigo. Buscó en los libros y leyó cada renglón que hablaba sobre las flores y las alergias. No encontró nada. Al menos, nada lógico que sirviera para calmar a Perripato.

Mientras tanto, Perripato, ya había sacado sus propias conclusiones. Era alérgico a las plantas arrancadas. No había otra explicación.

—No soporto ver las flores fuera de la tierra. Eso es lo que me produce esta insoportable alergia —Y sentenció el problema.

Capítulo 3.

Perripato busca entre los libros de la biblioteca uno que sirva para hacer magia. Ha decidido convertir una regadera en una ducha para poderse bañar cada día bajo el agua como si fuera lluvia. Ahora, solo tiene una bañera inmensa que casi es una piscina.

Ya se ha cansado de las los largos baños que le dejaban las manos arrugadas. 

El hada Garabata ha encontrado el libro mágico. Está lleno de pociones y mejunjes que ayudan a cumplir cualquier deseo por imposible que parezca. Pero, parece que no tiene intención de dárselo a Perripato. Ella cree que, si Perripato convierte la gran bañera en una ducha, ya nada será igual.

Perripato se da cuenta de que Garabata esconde algo entre unas ramas y, disimuladamente, espera a que ella se aleje para asomarse a ver qué es. Cuándo descubre que lo que el hada ha ocultado es el libro que tanto buscaba, se ha enfadado mucho.

Después de pensarlo bien, ha decidido gastarle una broma. Y es que cuando Garabata esté dormida, Perripato hará el hechizo de tal forma que, cuando ella se vaya a meter en la bañera, ésta, se convierta en ducha y caiga desparramada por todo el bosque.

Llegado el día, Garabata se dispone a darse un baño placentero y relajante. Mete un pie, después el otro y cuando se tumba para flotar, tatatachan… desparece la bañera y aparece una ducha que la deja sentada en el suelo y con un chorro de agua sobre la cabeza.

Era una imagen tan graciosa que, hasta los animales del bosque se acercaron para reírse junto a Perripato, que muy sabiamente dijo:

—Garabata, te recuerdo que mentir tiene sus consecuencias—.